Próxima Parada: Estación Ciudad

Aprendices de jardinería del Jardín Botánico de Montreal pesan el fruto de sus cultivos. Montreal, 1941

Aprendices de jardinería del Jardín Botánico de Montreal pesan el fruto de sus cultivos. Montreal, 1941 | Bibliothèque et Archives nationales du Québec | Dominio público

La Estación Ciudad es un espacio de acción ciudadana para la mejora ambiental de Barcelona que parte del proyecto de Clínica de Salud Ambiental que Natalie Jeremijenko diseñó para la exposición «Después del fin del mundo». Con sede en el pasaje de Trullàs del distrito de Sant Martí, en la Estación Ciudad se aplican una serie de recetas para la mejora ambiental a través de la realización de actividades y talleres. Visitamos esta iniciativa de ciencia ciudadana, que cuenta con la colaboración de más de un centenar de agentes, centros científicos, escuelas, grupos vecinales y entidades varias para responder colectivamente a grandes retos, en línea con los objetivos del COP21 relativos a las ciudades.

En la clase de los leones tienen una misión. Los alumnos de segundo de primaria han colgado un mapa de Barcelona en el que se ven las calles del Ensanche que rodean su escuela. «Hemos puesto pegatinas negras encima de las direcciones de todos los niños», cuenta uno de ellos, Roc. Además, han reservado algunas pegatinas verdes para engancharlas encima de los parques y las plazas que rodean el CEIP Joan Miró.

Estos puntos indican las ubicaciones en las que colocarán cuarenta sensores para mesurar la calidad del aire en sitios por los que habitualmente se mueven. Puede parecer un juego de niños, pero esta acción permitirá «trasladar la evidencia científica a las políticas urbanas», asegura Carolyn Daber, coordinadora de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud del Instituto de la Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Este centro educativo solo es uno de los veinte, dos por distrito, que durante toda la jornada instalaran hasta ochocientos puntos para medir la polución que emiten los vehículos de la ciudad. El sensor es un tubo con un tapón en cada extremo, uno blanco y el otro gris. El más oscuro se coloca en la parte superior, y el blanco se retira para que entre aire en él. En el interior, el tubo contiene una minúscula red que absorbe las moléculas de dióxido de carbono.

Tubo de difusión para medir la calidad del aire

Tubo de difusión para medir la calidad del aire | © CCCB, 2017. Autora: Claudia P. M. Santibáñez

Los niños, con la ayuda de los padres, que acarrean una escalera, colocan los tubos a dos metros y medio del suelo y los atan con bridas para asegurarlos. «Para nosotros es muy interesante saber cuánta contaminación hay alrededor de nuestra casa, qué camino hacemos para ir al colegio y si podemos elegir otro recorrido mejor», comenta Laura Molina, madre de Àlex.

Esta es la primera vez que se instalan tantos tubos en Barcelona para medir la calidad del aire. Ahora mismo, los datos que hay son muy limitados. Es como si la fotografía de la contaminación atmosférica de la ciudad estuviera pixelada. La dispersión de las partículas en suspensión que emiten los vehículos puede variar mucho de una calle a otra, incluso cambia notablemente según el momento del día.

Al cabo de un mes, los padres y los niños recogerán los tubos que han colocado para llevarlos al laboratorio de los científicos de ISGlobal, el centro de investigación de referencia en contaminación atmosférica. Los investigadores validarán los datos que habrán recogido los ciudadanos al compararlos con los de las siete estaciones instaladas en la capital catalana para mejorar la resolución espacial de la contaminación.

Ciencia ciudadana

El proyecto xAire es una de las recetas más destacadas de la Estación Ciudad, una iniciativa para mejorar la salud ambiental de las ciudades en el marco de la exposición «Después del fin del mundo», que se puede ver hasta el 1 de mayo en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Los investigadores de ISGlobal idearon esta actividad en la Escuela Internacional de Ciencia Ciudadana, que se celebró el pasado noviembre en el CCCB. La experiencia tiene el antecedente de Mapping for Change, una iniciativa similar que se desarrolló en Londres en la que los ciudadanos también tenían la oportunidad de conocer mejor la polución de los sitios que frecuentan.

«La idea es construir un saco de proyectos de ciencia ciudadana, en consonancia con los objetivos de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático», cuenta Josep Perelló, comisario de la Estación Ciudad. Algunos de los objetivos prioritarios son mejorar la calidad del aire, aumentar la biodiversidad y mejorar la calidad del suelo.

Otra de las recetas relevantes consiste en colocar biocarbón (un producto de origen orgánico reciclado a partir de la transformación de biomasa) en suelos urbanos para que actúe como abono. Gracias a esta acción, las plantas y los árboles de la ciudad pueden crecer más sanos y, en consecuencia, mejoran la superficie foliar de las ciudades y la calidad del aire. La cooperativa de inserción social Idària elabora el biocarbón para esta actividad, pensada desde la Universidad de Barcelona.

Estación ciudad

Estación ciudad | © CCCB, 2017. Autora: Claudia P. M. Santibáñez

Las recetas de xAire y biocarbón son dos muestras de los microproyectos de ciencia ciudadana, en los que personas de diferentes ámbitos suman esfuerzos. El enfoque rehúye el paternalismo y el do it yourself para construir proyectos cooperativos en los que todos los actores trabajen codo con codo, cuenta Amanda Masha, directora de la Estación Ciudad.

Toda la información está colgada en línea, en la web de la Estación Ciudad, en la que se pueden consultar las veintiuna recetas que se han diseñado con la colaboración de treinta grupos de investigación catalanes comprometidos con el medio ambiente. La sede de la Estación Ciudad está en el pasaje de Trullàs del Poblenou, en el distrito de Sant Martí. Donde hubo un solar, ahora hay un espacio de encuentro para tejer nuevas relaciones entre distintos actores de la administración, la investigación, las escuelas, las familias y los vecinos.

La inspiración de la Estación Ciudad surge de la Estación Beta, la zona que siempre cierra el recorrido de las exposiciones de línea beta que se hacen en el CCCB. Seguro que alguna vez habéis ido a hacer un taller o asistido a una charla. En el caso de «Después del fin del mundo», la artista e ingeniera Natalie Jeremijenko se la ha hecho suya y ha instalado allí la Clínica de Salud Ambiental. A simple vista parece un sitio lleno de trastos, pero este espacio esconde un montón de propuestas para mejorar la calidad de vida de las personas y del resto de seres vivos de la ciudad.

La artista denuncia la relación de superioridad que los humanos establecemos con la naturaleza, y planea rediseñarla en busca de la colaboración y el mutuo beneficio. Jeremijenko entiende que los problemas medioambientales son los problemas de salud del entorno en el que vivimos, que precisan una solución. Más allá de las paredes del CCCB, la ciudadanía toma la palabra y asume un compromiso que nos lleva hacia la próxima estación para mejorar el medio ambiente, la de la Estación Ciudad.


La Estación Ciudad es una coproducción del CCCB y el Instituto de Cultura de Barcelona, el Área de Ecología, Urbanismo y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona y el Distrito de Sant Martí, en colaboración con la Taula Eix Pere IV.

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