Charla: La Innovación Pendiente (Corriente, Argentina).

Tras una conferencia magistral, tuve la oportunidad de participar de un estimulante intercambio académico con la comunidad universitaria de Corrientes, Argentina. Pudimos discutir algunos temas vinculados al libro “Innovación Pendiente“, pero lo más interesante fue la posibilidad de analizar desde una perspectiva crítica las propuestas de ese trabajo a la luz de los desafíos que plantea al mundo de la educación superior. Aquí la video conferencia que fue transmitida por streaming.

¿Qué rol juega el Estado frente a la innovación?

Comparto columna (ieem).

Cuando se habla de innovación usualmente se piensa en algo nuevo, novedoso, creativo o simplemente curioso. Perspectivas sobre innovación hay muchísimas. Sin embargo, lo que se mantiene latente en una importante cantidad definiciones sobre innovación tiene que ver con el cambio. Pero sabemos que hay diferentes tipos y procesos de cambio. Existen cambios incrementales, radicales, endógenos o exógenos, reactivos o proactivos, impulsados desde la propia comunidad o desde los tomadores de decisión (independiente de quiénes sean).

Además, es importante entender que la innovación no se agota solo con la creación de nuevos bienes o servicios, sino que emerge cuando hay transformaciones más profundas que guardan relación con procesos y el ecosistema en el que se generan. Estos procesos de innovación surgen como resultado de la apertura, el intercambio, la experimentación, la investigación y el desarrollo, la transferencia del conocimiento, la mejora continua, entre otros.

Si es esta la innovación de la que estamos hablando, la entendemos como un proceso que involucra diversos tipos de actores, múltiples actividades y requiere de la interacción continua y dinámica de diversas asociaciones y agentes. Indudablemente que el Estado ha de ser un jugador clave aquí. Ahora, ¿puede el Estado por sí solo ser un impulsor unilateral de la innovación de un país?

En una sociedad del conocimiento el Estado ha de estar en redes y participar activamente en la generación de ciclos dinámicos de intercambio en el que se encuentren y dialoguen diversas perspectivas y actores. Una de las características que define la era actual es la profunda interdependencia entre regiones, organizaciones y comunidades. En esta línea el Estado habrá de asegurarse de que no entorpece los procesos de innovación. Para ello, resulta crítico implementar adecuados mecanismos para favorecer la generación de patentes, incentivos, licenciamientos, I+D, desarrollo de capital humano, infraestructura, legislación ad hoc, fondos, fomentos o subsidios, etc.

El Estado habrá de contribuir a generar las condiciones para que el resto de los actores encuentren beneficios al generar y promover nuevos ciclos y oportunidades de innovación. En esta línea, las alianzas intersectoriales juegan un papel fundamental. De igual manera es central avanzar hacia fórmulas de innovación más abiertas que trasciendan la fragmentación de sectores y territorios. No obstante, el Estado habrá de cuidar el correcto cumplimiento de las orientaciones y regulaciones necesarias que aseguren que estas innovaciones y los beneficios que se generan de ella no sean en perjuicio de la sociedad en su conjunto (ni de su medio ambiente) ni del cumplimiento de las normativas vigentes.

La innovación más compleja es la de carácter cultural que genera cambios en las dinámicas de las organizaciones y sus sociedades. Es fundamental favorecer ciclos de transformación que combinen, integren y mejoren desde una perspectiva creativa la tradición con nuevas formas de entender una realidad en plena transición.

¿Qué pasa cuando 400 personas quieren escribir un libro sobre Jóvenes, Internet e Inclusión en América Latina?

Recientemente publicamos el Libro colectivo “Jóvenes, transformación digital y formas de inclusión en América Latina” de la mano de Fundación Ceibal, Digitally Connected, el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de la República y el GECTI de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes (Colombia).

 

¿Las tecnologías digitales son plataformas de integración o exclusión en América Latina? ¿Cómo los niños y jóvenes de la región se desenvuelven en Internet? ¿Qué experiencias relevantes de integración social en espacios digitales existen en América Latina? El uso y adopción de nuevas tecnologías por niños, adolescentes y jóvenes abre oportunidades de participación e inclusión pero también ofrece nuevos retos y formas de exclusión.

 

Una región con muchas voces. La convocatoria permaneció abierta durante el 2017 y contó con la participación de casi 400 postulaciones desde 28 países. El Libro cuenta con contribuciones que van desde ensayos y reflexiones, pasando por experiencias de trabajo, hasta investigaciones y artículos académicos. Los autores cuentan con perfiles diversos: hacedores de políticas públicas, docentes, representantes de organizaciones de la sociedad civil, académicos y profesionales. Se estructura en seis temáticas e incluye 34 artículos de autores de distintas nacionalidades y perfiles (académicos, docentes, profesionales, estudiantes).  El libro, busca contribuir a la reflexión acerca de las prácticas de las nuevas geenraciones en línea. Constituye un instrumento de apoyo útil para el trabajo en el aula, de investigación y para la lectura de padres interesados en el tema.

El libro fue publicado por la editorial Penguin Random House, bajo Creative Commons Attribution 4.0.

La presentación fue el día 25 de Abril en el Centro Cultural España, y contó con la participación de los siguientes comentaristas:

La presentación del libro está disponible aquí:

Descárgalo en pdf o epub.

Fuentes: blogs.harvard.edu y fundacionceibal.edu.uy

¿Qué pasa cuando 400 personas quieren escribir un libro sobre Jóvenes, Internet e Inclusión en América Latina?

Recientemente publicamos el Libro colectivo “Jóvenes, transformación digital y formas de inclusión en América Latina” de la mano de Fundación Ceibal, Digitally Connected, el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de la República y el GECTI de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes (Colombia).

 

¿Las tecnologías digitales son plataformas de integración o exclusión en América Latina? ¿Cómo los niños y jóvenes de la región se desenvuelven en Internet? ¿Qué experiencias relevantes de integración social en espacios digitales existen en América Latina? El uso y adopción de nuevas tecnologías por niños, adolescentes y jóvenes abre oportunidades de participación e inclusión pero también ofrece nuevos retos y formas de exclusión.

 

Una región con muchas voces. La convocatoria permaneció abierta durante el 2017 y contó con la participación de casi 400 postulaciones desde 28 países. El Libro cuenta con contribuciones que van desde ensayos y reflexiones, pasando por experiencias de trabajo, hasta investigaciones y artículos académicos. Los autores cuentan con perfiles diversos: hacedores de políticas públicas, docentes, representantes de organizaciones de la sociedad civil, académicos y profesionales. Se estructura en seis temáticas e incluye 34 artículos de autores de distintas nacionalidades y perfiles (académicos, docentes, profesionales, estudiantes).  El libro, busca contribuir a la reflexión acerca de las prácticas de las nuevas geenraciones en línea. Constituye un instrumento de apoyo útil para el trabajo en el aula, de investigación y para la lectura de padres interesados en el tema.

El libro fue publicado por la editorial Penguin Random House, bajo Creative Commons Attribution 4.0.

La presentación fue el día 25 de Abril en el Centro Cultural España, y contó con la participación de los siguientes comentaristas:

La presentación del libro está disponible aquí:

Descárgalo en pdf o epub.

Fuentes: blogs.harvard.edu y fundacionceibal.edu.uy

2da edición de Escuela de Invierno “Repensando la educación en la era de la tecnología digital”

Registro abierto hasta el 15 de Marzo 2018 (becas disponibles)

<Nota Publicada en La Diaria>

Están abiertas las inscripciones para participar en la segunda edición de la Escuela de Invierno, que organizará la Fundación Ceibal junto con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) del 4 al 8 de junio. Este año, el evento se denominó “Repensando la educación en la era de la tecnología digital” y reunirá a conferencistas de distintas partes del mundo, mientras que la convocatoria a nivel nacional apunta a estudiantes de posgrado, docentes, investigadores y responsables de políticas públicas. El objetivo principal de la Escuela de Invierno es “compartir métodos y herramientas prácticas de evaluación, así como generar redes de colaboración de académicos del país con sus colegas internacionales”, resaltó a la diaria Cristóbal Cobo, director de Fundación Ceibal.

“Queremos utilizar como punto de arranque para la discusión las preguntas que nos ofrece la incorporación de la tecnología tanto dentro del aula como fuera de ella. Eso implica reconocer que hay aprendizajes que ocurren afuera y que tenemos habilidades que van más allá del currículum; si esa hipótesis es correcta, por ahí tenemos que repensar en formas de reconocer esos aprendizajes también”, señaló Cobo. A su entender, esta edición de la Escuela de Invierno invitará “a pensar en las habilidades que se requieren hoy en día en los estudiantes, e implica ir más allá de la evaluación de lectoescritura o matemática y pensar en las habilidades del siglo XXI, sobre las que mucha literatura destaca su importancia, pero la dificultad está en ver cómo se miden, cómo se comparan, cómo se ve cuánto han evolucionado”.

Otro de los diálogos que Cobo espera que se den en junio es sobre las estrategias docentes: “No solamente se trata de saber si utilizan o no las tecnologías, sino de con qué estrategias pedagógicas cuentan los docentes para facilitar la enseñanza de una manera distinta con tecnología. Lo interesante es ver estudios comparados, ver las metodologías que se están utilizando en distintos países y qué ha ido cambiando a lo largo de los años”, puntualizó. Además, al ser un evento coorganizado por ANII, se plantea como objetivo promover, dentro de las comunidades especializadas que participarán, la postulación a los fondos de investigación que ofrece la agencia y que permiten, en muchos casos, la presentación en conjunto de investigadores uruguayos e internacionales: “Es una oportunidad para pasar las mañanas conociendo experiencias de otros países, y en las tardes discutiendo posibles líneas de investigación que sean relevantes, tanto para los participantes de otros países como para los nacionales”, resumió Cobo.

George Siemens - Jacob Whitehill - Luci Pangrazio - Andres Lombana-Bermúdez, - Shulamit Kotzer - Michel Trucano.
George Siemens – Jacob Whitehill – Luci Pangrazio – Andres Lombana-Bermúdez, – Shulamit Kotzer – Michel Trucano.

Durante los cuatro días, cada exponente tendrá un tiempo para presentar su investigación, y hasta el momento están confirmados especialistas de Australia, Estados Unidos e Israel. Según Cobo, en la elección de los exponentes se buscó “una mezcla entre investigadores que estuvieran haciendo cosas innovadoras pero que al mismo tiempo fuera gente que está en una etapa mediana de su trayectoria en investigación; es decir, que estén haciendo cosas interesantes y prometan ser grandes líderes en temas de investigación, pero no buscábamos a aquellos ya consolidados, sino a gente que acepte la crítica, que esté dispuesta a dialogar a veces con estudiantes que sean más jóvenes y pasar la tarde conversando”.

En cuanto a las postulaciones nacionales, Cobo indicó que “lo principal es que sea gente que tenga interés en el tema de la educación y la tecnología, y que tenga algún grado de investigación”. Si bien no se espera que los asistentes estén consolidados en la materia, se aspira a que al menos tengan una maestría, estén en proceso de doctorado o estén a cargo de políticas públicas, “para asegurar que haya una buena interacción entre academia y la administración”, detalló el director.

La Fundación Ceibal hizo una exhaustiva evaluación de la edición del año pasado de la escuela (ver reporte abajo) que fue la muestra inaugural. En 2017 también se habían planteado como objetivo generar vínculos entre los investigadores: “En concreto, la red de colaboración se materializa por medio de artículos que escriben juntos o de la presentación conjunta a congresos y ponencias; nos ha llegado una gran cantidad de iniciativas de este tipo que están ocurriendo a raíz de la escuela de invierno”, destacó. Además, subrayó que “también se hizo una evaluación a posteriori, y más de 90% de los participantes dijeron que la experiencia era muy buena y que no solamente la recomendaban, sino que estarían dispuestos a repetirla”.

Can call it innovation in education only if you can scale it up

Recently I was invited to participate in the Education World Forum (EWF) that takes place every year in London. This is an initiative lead by the British government in partnership with a number of agencies and companies which are working in development and education initiatives. Although, I have participated earlier in this kind of Summit’s  (WISE, IB, Learning@Scale, etc.) I felt that this was truly international with a remarkable presence of experts and policymakers from Africa, southeastern Asia and the Middle East.

After having attended the summit I can say that it was very inspiring to see how much of the discussions today are focused not only on increasing the access to education but also in raising the standards of quality in education. Certainly, the priorities and agendas vary across different countries. However, I saw was a large number of experts emphasizing the importance of updating education (and the pedagogies), improving the quality of teaching, fostering the development of social-emotional (aka soft) skills and why not exploring better ways to prepare the coming generations for a complex and uncertain future.

One interesting information that was shared during the EWF was that the average period that ministries of education remain in their positions is only 22 months (!). That number resonated during the whole event. We all wondered, what on earth can you do for the education of a country in only 22 months? Especially if you are trying to impact at a large scale.

Before going on the stage to give my short (five minutes) presentation, some international agencies were emphasizing the actions needed for improving the quality of education. Both, the OECD (2015) and the World Bank (see 2018 report) were presenting reports addressing how weak has been the role of technology in improving the quality of education.

After 15 years working in this field, I comprehend the difficulty of integrating technology in effective ways in order to improve the quality of education. That’s why I fully understand (and sometimes share) the concerns and disappointments of those who thought that technology was going to make a quick difference for education.

We have enough evidence to understand that there are no quick changes in education that happens overnight, real transformations are usually the result of systematic and long-term developments. Nevertheless, it’s also true that there are very interesting programs in the world of education and technology that are worth to look at. Most of which are rarely recognized or considered in large-scale comparative standardized evaluations.

In this presentation, you will find a brief description of my experience leading a research institution focused on conducting research as well as providing fundings to build evidence-based knowledge from large-scale educational technology interventions.

Here a short list of resources shared during the presentation.

 

<source>

Can call it innovation in education only if you can scale it up

Recently I was invited to participate in the Education World Forum (EWF) that takes place every year in London. This is an initiative lead by the British government in partnership with a number of agencies and companies which are working in development and education initiatives. Although, I have participated earlier in this kind of Summit’s  (WISE, IB, Learning@Scale, etc.) I felt that this was truly international with a remarkable presence of experts and policymakers from Africa, southeastern Asia and the Middle East.

After having attended the summit I can say that it was very inspiring to see how much of the discussions today are focused not only on increasing the access to education but also in raising the standards of quality in education. Certainly, the priorities and agendas vary across different countries. However, I saw was a large number of experts emphasizing the importance of updating education (and the pedagogies), improving the quality of teaching, fostering the development of social-emotional (aka soft) skills and why not exploring better ways to prepare the coming generations for a complex and uncertain future.

One interesting information that was shared during the EWF was that the average period that ministries of education remain in their positions is only 22 months (!). That number resonated during the whole event. We all wondered, what on earth can you do for the education of a country in only 22 months? Especially if you are trying to impact at a large scale.

Before going on the stage to give my short (five minutes) presentation, some international agencies were emphasizing the actions needed for improving the quality of education. Both, the OECD (2015) and the World Bank (see 2018 report) were presenting reports addressing how weak has been the role of technology in improving the quality of education.

After 15 years working in this field, I comprehend the difficulty of integrating technology in effective ways in order to improve the quality of education. That’s why I fully understand (and sometimes share) the concerns and disappointments of those who thought that technology was going to make a quick difference for education.

We have enough evidence to understand that there are no quick changes in education that happens overnight, real transformations are usually the result of systematic and long-term developments. Nevertheless, it’s also true that there are very interesting programs in the world of education and technology that are worth to look at. Most of which are rarely recognized or considered in large-scale comparative standardized evaluations.

In this presentation, you will find a brief description of my experience leading a research institution focused on conducting research as well as providing fundings to build evidence-based knowledge from large-scale educational technology interventions.

Here a short list of resources shared during the presentation.

 

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3 formas de pensar: abstracción, descomposición y construcción de patrones

En el marco de la inauguración de Edutec 2017, el congreso más importante de educación y tecnología de Iberoamérica, organizado por nuestra Universidad, el Director del Centro de Estudios de la Fundación Ceibal e investigador del Instituto de Internet de la U. de Oxford, Dr. Cristóbal Cobo (en la fotografía), llamó a no abusar de las TICs, pues, según él, no producen avances ni cambios en los procesos formativos. “No basta con conocer: hay que aprender a entender. No es solo acceder a la información, sino tener la capacidad de conectar”, explicó. En ese sentido, el especialista adjudicó a la labor docente un rol fundamental en el uso adecuado de nuevas herramientas; y advirtió:  “No hay que reinventar la pedagogía. Hay que enfocarse en las interacciones y no tanto en las herramientas”.

<Abajo encontrarás acceso a la presentación>

Fuente: usach.cl

“Una de las complejidades de la educación es que no solo se enseñan cosas fáciles. También, se instruyen valores, consejos y salir de situaciones humanamente muy complejas, que no son fácilmente exportables a algoritmos”. Con estas palabras, Cristóbal Cobo, PhD en Ciencias de la Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona, Director del Centro de Estudios de la Fundación Ceibal e investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, se refirió a las limitantes de la tecnología en un mundo donde la dependencia por los dispositivos inteligentes aumenta día a día.

En el marco de la XX versión de Edutec 2017, el congreso de educación y tecnología más importante de Iberoamérica que por primera vez se realiza en Chile y es organizado por la Universidad de Santiago, el especialista reconoció el aporte de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación, pero enfatizó que “la tecnología por sí sola, como una variable independiente, no genera trasformaciones en los procesos educativos como se esperaba”.

Desde su perspectiva, existe una sobrexposición y dependencia por estas herramientas que termina produciendo un efecto nocivo en la formación, ya que repercute en una menor atención y una mayor ansiedad. Además, indicó que termina fomentando el conocimiento de las cosas, pero no el cuestionamiento de las mismas. Por eso, subrayó la importancia de regular su uso e indicó que es fundamental que los docentes incorporen el concepto de “desobediencia tecnológica”. Es decir, “usar la tecnología para fines distintos a las cuales fue creada”, explicó.

“¿Cómo hacemos para no dejar de pensar en una época en que vamos a Google y este responde antes de que lo preguntemos? ¿Cuál es el costo de tener aparatos que piensan por uno?”, cuestionó. Por eso, insistió en que “no basta con conocer: hay que aprender a entender. Ahí está lo difícil, porque no se trata solo de acceder a la información, sino de tener la capacidad para conectar”.

El Dr. Cobo adjudicó un rol fundamental a la labor docente en esta tarea, fomentando las habilidades de estudiantes contemporáneos, 100% digitales, para resolver problemas usando las TIC como un medio y no como un fin, en un mundo que exige adaptación permanente producto de la velocidad con que avanza la tecnología. “Tenemos muchas experiencias en procesos de aprendizaje donde se ocupa nueva o vieja tecnología para repetir viejas prácticas… Si sabemos que lo que estamos aprendiendo va a quedar obsoleto, lo mejor es dar herramientas para explorar”, afirmó.

Para eso, resaltó la importancia de dar énfasis a actividades que fomenten la abstracción, la descomposición y la construcción de patrones. “No hay que reinventar la pedagogía. Hay que enfocarse en las interacciones y no tanto en las herramientas”, concluyó.

Desafíos

Durante la inauguración del congreso, el Rector de la Universidad de Santiago, Dr. Juan Manuel Zolezzi Cid, reconoció la importancia de incorporar las tecnologías en los procesos formativos, pero, en línea con la exposición de Cobo, en un espacio “de análisis y colaboración, que fomente la formación mediada por las tecnologías, pero basada en la investigación e innovación”, sostuvo.

En la misma línea, el Director del Centro de Investigación e Innovación en Educación y TIC (CIIET) de la U. de Santiago y Presidente del comité organizador de Edutec 2017, Dr. Juan Silva, afirmó mayores desafíos en el ámbito educativo es responder de buena manera a la alta demanda social por incorporar las TIC en las salas de clases.

“El aplicarlas sin haber hecho un estudio previo de la metodología con que se inscribe a la larga crea problemas. Lo importante no es la tecnología, sino la metodología donde esa tecnología justifica su razón de ser”, afirmó el Presidente de Edutec, Dr. Francisco Martínez.

 

Autor:
Cristóbal Miranda Ríos

Entrevista (corregida): “Innovar es aprender a pensar distinto” @pagina12

Imagen: Leandro Teysseire

Disclaimer: El viernes 10.10.17 el periódico argentino Página 12 publicó una entrevista e incluyó algunas imprecisiones corrijo en esta versión actualizada de la entrevista. Mientras esperamos que la fuente original haga lo propio comparto el texto editado (en color).

En la ciudad vieja de Montevideo, Mario Benedetti ya lo había anticipado. “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron las preguntas”, escribió hace unas décadas. Ahora, del otro lado del charco, el investigador del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford Cristóbal Cobo retoma esa idea para explicar los nuevos objetivos del Centro de Estudios Fundación Plan Ceibal, el órgano de investigación en políticas de educación, innovación y tecnología creado como institución independiente cuya creación fue impulsada desde el Plan Ceibal. Este último fue creado en 2007 para favorecer inclusión social e igualdad de oportunidades del sistema educativo uruguayo. En diálogo con PáginaI12, el director del Centro de Estudios de la Fundación Ceibal sostuvo que la tecnología no es un sinónimo de revolución en las aulas y que “la búsqueda debe estar orientada a la innovación pedagógica”, justamente el área más desfinanciada de otro programa educativo de la región, el Conectar Igualdad, que sufrió masivos despidos y reducción del stock de computadoras en los últimos dos años. Cobo, además, profundiza las nociones sobre desobediencia tecnológica y formación docente. “La sociedad del conocimiento es tremendamente generadora de marginalidad. No solamente de infraestructura y de aparatos tecnológicos, sino cognitiva y de igualdad de oportunidades”, agregó.

En el cuarto piso del Centro Cultural de la Ciencia, en el barrio porteño de Palermo, Cobo es esa figurita difícil que completa el álbum: los docentes le piden selfies, ejecutivos de empresas intentan arreglar encuentros con él e incluso, el investigador chileno debió ser el encargado de inaugurar la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital con una charla para trescientos educadores y facilitadores pedagógicos digitales.

“Lo que vengo diciendo en las presentaciones y en mi último libro es una provocación para algunos: se puede seguir teniendo una educación conservadora aún con un montón de tecnología incorporada. Muchas de las conversaciones se centran en los aparatos y la verdad es que las cosas interesantes están por fuera de la tecnología. La innovación es, en realidad, aprender a pensar de una manera distinta”, comentó Cobo.

El Plan Ceibal fue la criatura que creó Cobo Miguel Brecher junto a otros especialistas pedagógicos y políticos del Uruguay. En el 2007, tres años antes que se firme el programa Conectar Igualdad en Argentina, el por entonces –y ahora también– presidente del país oriental, Tabaré Vázquez, entregó la primera laptop en el departamento de Florida, una de las regiones más pobres del interior. Dos años después, todos los estudiantes de primaria obtuvieron una computadora, a la vez que las escuelas, ya sean públicas o privadas, contaban con acceso a wi-fi. “Muchas de esas laptops fueron las primeras que tuvieron las familias. En Argentina seguramente haya ocurrido lo mismo. Pero hoy en día, en los sectores medios y bajos ya cuentan con teléfonos, que no sólo juegan un papel importante en la conectividad sino que ya no es factor de diferenciación social, por ejemplo, tener un Facebook”, reflexionó el director del Centro de Estudios que analiza el impacto de las políticas públicas del proyecto pedagógico.

“Ahora, el nuevo objetivo es construir de la escuela, un laboratorio”. Así sintetiza Cobo la próxima fase del Plan Ceibal. Luego de cumplir la conectividad, el proyecto educativo uruguayo se enfoca en vincular los saberes cognitivos, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) y las habilidades socioemocionales, como la creatividad, la sociabilización y la empatía. “Parece algo totalmente novedoso, pero nada que ver, son ideas que deambulaban en siglos anteriores, el tema es que nunca se le prestó mucha atención”, dijo Cobo. La nueva meta es, precisamente, lo que Cobo no observa ahora en el Plan Conectar Igualdad argentino. Lo que dice el educador chileno se asemeja al informe realizado por Ctera donde se alerta sobre el recorte del 43 por ciento del ahora Plan Nacional de Educación Digital en el presupuesto pronosticado para 2018. Y aquello se agrega a la falta de stock (en 2016 se compró la mitad de computadoras que en el año anterior) y el despido de equipos territoriales que articulaban el área de pedagogía con la tecnología. Dicho de otro modo: desfinanciamiento.

–En esta transformación del sistema educativo uruguayo, ¿cuál es el rol que deben cumplir, ahora, los docentes?

–Los maestros han sido, tradicionalmente, agentes que ayudan a llevar el conocimiento a la sociedad. Ellos traían el conocimiento experto a través de libros de textos, programas de estudio. Ahora, con la aparición de las tecnologías y, en particular, de las tecnologías digitales, existe un proceso de descentralización y de desintermediación de saberes. Están Google, Wikipedia, YouTube y muchos otros canales que generan circuitos de información que adquieren muchísima más atención. Entonces, el rol del docente entra en un proceso de transformación, que nada tiene que ver con lo tecnológico sino con la relación del conocimiento: él tiene que ayudar a discriminar el ruido de la señal, lo que es importante de lo que es basura. La metáfora podría ser la del sherpa, ellos te acompañan, te dan orientaciones, si no sigues su camino te puedes caer por un barranco, pero al final del día, la trayectoria la terminás haciendo tú.

–En su libro habla de la desobediencia tecnológica. ¿Cómo entiende ese concepto? ¿Se aplica para los más chicos?

–Absolutamente. La desobediencia tecnológica es animarse a hackear la tecnología. Y eso es lo que los chicos tienen que hacer. América Latina es un continente que, en su gran mayoría, consume tecnología creada por otros y eso te pone una situación de desventaja, porque uno consume la tecnología y otros lo crean. Es decir, alguien pone la música y los demás la bailamos, lo cual produce una dependencia total. Entonces, bueno, cómo hacemos para cambiar la relación con la tecnología, pensar de manera distinta y darle un propósito diferente. Y yo creo que esto ocurre en la actualidad, aunque el sector educativo en la región no lo estimula. En la escuela el profe tiene que cubrir un programa de estudios, evaluar ciertas asignaturas y ese sistema deja pocos espacios para la divergencia. En cambio, en los

Cristóbal Cobo inauguró en Buenos Aires la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital.espacios extracurriculares, se da el lugar para la innovación, el pensamiento divergente y la creatividad.

Pero todavía hay un actor fundamental que no había sido nombrado durante la entrevista: el Estado. Por eso, en el final de la charla, Cobo no duda en incluirlo al indicar que “esta sociedad es tremendamente desigual, no sólo en cuestiones tecnológicas sino también en sistemas de aprendizajes y de igualdad de oportunidades. El Estado no puede ser ajeno a esa lógica”. “Por ejemplo, ahora está la inteligencia artificial. Eso implica una nueva brecha de pobreza: los que la comprenden y los que no logran entender. El Estado tiene que ayudar a regular a eso, pero, a la vez, tiene que buscar la manera de que existan otros actores jugando en la cancha”, completó.

La entrevista concluye. Y, otra vez, docentes le piden fotos al educador.

Informe: Jeremías Batagelj.

El desafío: aprender a pensar distinto

Cristóbal Cobo nació en Chile, se doctoró en España, investiga en el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, y dirige el Centro de Estudios Fundación Ceibal en Uruguay. Por esa trayectoria global y por sus interesantes publicaciones sobre el impacto de la cultura mediática en la educación, es una voz autorizada para conversar sobre innovación y formación docente. Estuvo en Lima invitado por el CADE por la Educación y aprovechamos el encuentro para hablar sobre lo que nos apasiona: los medios y el aprendizaje.

 

En tu libro Aprendizaje Invisible caracterizas una nueva sociedad habitada por knowmads, nómades del conocimiento que aprenden todo el tiempo y de todos los medios posibles. ¿Cómo relacionas esto con la educación mediática?

No sé si es causa o consecuencia. El hecho de que tengamos un bombardeo de estímulos, realidades, lenguajes y discursos tan intensos hace que nuestras identidades se transformen de manera más dinámica (pienso en los conceptos de nación, de sexualidad, de identidad política, por ejemplo). Creo que esto ocurre porque a través de los medios participamos de discursos globales que reconfiguran la identidad y la sociedad. Cuando preparaba una charla sobre la “generación Z” vi mucho humo sobre sus atributos y capacidades, pero donde hay consenso es sobre el hecho de lo parecidos que son entre sí a nivel global: probablemente alguien de esa “generación Z” y un “babyboomer” que viven en la misma casa sean más distintos que dos de la misma generación que viven en Lima y Tokio. Esto se debe al consumo transcultural que generan los medios y también incide en sus procesos formativos.

 

Se habla de la mediatización: el proceso por el cual los individuos somos atravesados por los medios. A pesar de esto la escuela persiste reacia a integrar los medios: ¿es por temor o por no saber cómo hacerlo?

Debemos dejar de centrarnos en el dispositivo, lo importante no es el celular o la tablet, y pensar los cambios en un nivel más cultural. Me atrevo a decir que un tercio de las escuelas ya están haciendo las cosas de manera distintas, pero la estructura no solo no fomenta nuevas prácticas sino que las invisibiliza y las hace parecer una pérdida de tiempo. El profe que quiere jugar con kahoot, por ejemplo, a veces es tratado como un derrochador. No creo que estemos aún cerca de una transición, pero sí que las cosas interesantes están pasando fuera de la escuela. Los estudiantes no están esperando que las clases de matemática estimulen su creatividad sino que están explotando otros canales para que esto suceda.

 

Muchos piensan la innovación tecnológica como la compra de dispositivos tecnológicos. En el Perú compramos más de 800 mil laptops del programa “Una computadora por niño” sin que produzca mucho impacto, mientras que en Uruguay el Plan Ceibal se reconoce como un proyecto exitoso. ¿Qué hicieron distinto?

Para empezar diría que pasa algo más básico aún: la innovación se piensa como tecnología y se dice que sin tecnología no se puede innovar. No es cierto. Ahora bien, Uruguay tiene características especiales en América Latina: es un país más chico, más ordenado, más laico y con un estado social más fuerte. Pero además en el proceso de este proyecto hubo mucho aprendizaje y reinvención, empezó como una política de inclusión social, no como la escuela 2.0 o del siglo XXI de la que se habla ahora. Diez años después, la entrega de equipos e infraestructura se sigue dando, pero ya no es lo central.

 

¿Cuál fue el punto de quiebre?

En Uruguay se habla de 3 estadios: el primero fue de provisión de equipos; el segundo fue la capacitación en el uso de software; y el tercero, que es el de hoy, en que se piensa en maneras distintas de aprender en un ecosistema de innovación más allá de las máquinas. En el proceso se contrató al Dr. Michael Fullan para revisar el sistema y él planteó cambiar el lenguaje y el enfoque para formar redes de escuelas que funcionen como laboratorios; se empezó a hablar de docentes que aprenden y no solo enseñan y se desinstrumentalizó la idea de innovación. Si bien Plan Ceibal es una política interesante en la región –para empezar porque viene durando más de diez años– tampoco podemos decir que todos los profes son digitales o que no hay resistencia. Lo que sí existen son condiciones para que el que quiera innovar pueda hacerlo y tenga herramientas para conectarse con otros que hablan su mismo lenguaje.

 

¿El sistema del que nos hablas ha impactado también en la formación inicial docente?

En los años que llevo en Uruguay no lo he visto con la misma celeridad. Sin embargo, ahora viene un proyecto lindo que es promover la formación de pensamiento computacional a nivel nacional. Y esta transformación no consiste en meter un ladrillo más al currículum sino que fue diseñada con los mismos profes y con mecanismos de capacitación para llevarlo a gran escala. El desafío no está en usar el dispositivo, sino aprender a pensar distinto.

 

¿Cómo estos nuevos paradigmas deben gravitar en la formación de los docentes?

Creo que partimos de una deuda, porque lo sensato es atender los temas en un momento temprano en vez de hacer capacitaciones a posteriori. En educación sabemos que la inversión en primera infancia es más efectiva que en secundaria y esa misma racionalidad se puede llevar a la preparación de profesores. Tenemos que ampliar el mapa cognitivo de los futuros docentes.

 

En tu reciente libro La innovación pendiente señalas que el docente debe ser más que un facilitador de tecnología: ¿qué tipo de educación mediática debe tener el profesor?

En América Latina tenemos muchos clichés: hablamos del proceso de aprendizaje centrado en el estudiante, por ejemplo, pero en el aula no sucede porque el docente no siempre conoce el poder de los medios. El docente debe ser un facilitador porque ya no es la fuente de la verdad, pero debe tener recursos mediáticos suficientes para buscar esa diversidad de miradas. Internet permite una mirada polisémica, pero no se explota en ese sentido… Es como tener un auto Ferrari con ruedas de madera.

 

(Fuente: educared.fundaciontelefonica por @juliussinmundo)