Datos para la memoria histórica

Bombardeo aéreo de Barcelona, 1938 | Italian Airforce, Wikimedia Commons | Dominio público

Bombardeo aéreo de Barcelona, 1938 | Italian Airforce, Wikimedia Commons | Dominio público

La transparencia de una organización es una condición indispensable para acceder a la materia prima del periodismo de datos, conjuntos de datos que se ponen a disposición del público y pueden ser reutilizados y publicados sin restricción. Estos datos a menudo contribuyen al acceso al conocimiento o nos remiten a casos de investigación como los recientes Panama Papers. Pero también pueden contribuir a la recuperación de la memoria histórica. Ochenta años después, todavía es muy difícil encontrar información precisa sobre todas las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. Los documentos están dispersos entre multitud de archivos militares y de ámbito muy diverso. La asociación Innovation and Human Rights (IHR) presenta una base de datos para ayudar a las víctimas y a sus descendientes y contribuir a difundir y promover la investigación histórica.

Todo el mundo tiene una historia familiar respecto a la Guerra Civil y los datos lo confirman. Los muertos como resultado de la Guerra Civil se estiman alrededor de medio millón, pero no se conoce su cifra exacta. Se cree que unas 50.000 personas fueron víctimas de la violencia de varias secciones de grupos de izquierdas entre 1936 y 1939; 200.000 habrían muerto en el frente y, según Paul Preston, 200.000 más murieron en manos de los sublevados contra la República y durante la dictadura de Franco entre 1936 y 1975. Además, los muertos por bombardeos fueron 10.000 (más de 2.000 solo en Barcelona), según Hugh Thomas. Aparte están los desaparecidos en las cunetas; son las víctimas de desaparición forzada, en el término que utiliza Naciones Unidas: personas que sufrieron la privación de libertad y a menudo la tortura o ejecución extrajudicial por parte de agentes del Estado o grupos o personas que el Estado apoyaba.

Si los datos de los muertos no son precisos, los datos de las personas que sufrieron represalias aún lo son menos. Hubo 188 campos de concentración en la España franquista —dos de ellos en Barcelona, en Poblenou y en Horta—, como ha documentado Javier Rodrigo, y varios centros de prisioneros. Asimismo, más de 130.000 personas pasaron por los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, agrupaciones de supuestos soldados que, a menudo sin haber cometido delito, eran obligados a trabajar duramente sin garantías, casi gratis, y que recientemente han recibido el nombre de esclavos de Franco.

En su último informe sobre España, de septiembre de 2017, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas, en el que ha participado Innovation and Human Rights, destaca: «Especialmente preocupante resulta constatar que la mayoría de recomendaciones fundamentales para que los familiares de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura puedan investigar la suerte y el paradero de sus seres queridos, tener acceso a la verdad, a la justicia y a reparaciones no han sido plenamente implementadas, y que hasta hoy los familiares están entregados a su propia suerte.»

En la mayoría de los casos, acceder a la información no es fácil. Se alude a la Ley de protección de datos en referencia a personas desaparecidas o que llevan muertas más de 50 años. Por ello desde Innovation and Human Rights (IHR) hemos cursado varias peticiones de acceso a la información pública y tenemos algunos convenios de colaboración en marcha. Una de las bases de datos a las que hemos solicitado acceder es la del Coste Humano de la Guerra Civil del Centro de Historia Contemporánea, de los muertos catalanes, para poder difundir el trabajo que ha llevado a cabo la Generalitat de Catalunya desde hace treinta años en este sentido.

Cuando el juez Baltasar Garzón abrió un controvertido sumario por crímenes contra la humanidad en España, en 2008, las asociaciones de memoria histórica hicieron llegar listas que sumaban más de 114.000 desaparecidos, que luego se ampliaron a 143.000. El Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional los agrupó en una base de datos que el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzosas o Involuntarias reiteradamente reclama al Gobierno que se haga pública. Sin resultados.

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Una visión de conjunto: la base de datos unificada de Innovation and Human Rights

La asociación sin ánimo de lucro Innovation and Human Rights (IHR) presentamos la base de datos centralizada de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. Cuenta con más de 200.000 documentos con nombres y apellidos, y le seguimos añadiendo datos mientras buscamos e investigamos más fuentes de información. La mayoría de documentos nunca habían sido tan accesibles antes. Lo hemos hecho para ayudar a las víctimas y a sus descendientes a encontrar información y para apoyar a personas que aún buscan justicia y reparación, como las de la Mesa de Entidades Memorialistas de Cataluña, con la Comisión de la Dignidad, el Colectivo Republicano del Baix Llobregat, la Asociación Pro-Memoria a los Inmolados por la Libertad en Cataluña, Lo Riu, Memoria de Mallorca, los familiares de desaparecidos impulsores de la creación del Banco de ADN y otros.

Queremos contribuir a difundir y promover la investigación histórica con tratamiento de datos sobre aspectos investigados menos conocidos de todo lo relacionado con la Guerra Civil y el franquismo, con rigor, referencia a documentos y profundidad. Porque, hasta ahora, la mayoría de las historias y los protagonistas de la represión han permanecido ocultos. En parte porque no se les ha reconocido como víctimas por la Ley de amnistía de 1977 o porque no todo el mundo ha tenido la convicción de la Asociación Catalana de Ex-Presos Políticos del Franquismo u otras asociaciones e iniciativas. Queda mucho trabajo por hacer, pese a interesantes documentales como Desde el otro lado del charco, de datecuenta.org, recién estrenado; Un padre (Victor Forniés, 2016), Avi, et trauré d’aquí (Montse Armengou y Ricard Belis, 2014), y El camí d’un protocol (Carles Seuba, 2013).

La base de datos nace de la necesidad de saber qué sucedió con los miembros de nuestra familia, hasta dónde llegó el alcance de la represión y quién concretamente la sufrió; necesidad y derecho a saber que contrastan con la dificultad de acceso y la fragmentación de la información. A Natalia Lemos, de combatientes.es, la dispersión de la documentación en multitud de archivos y la dificultad de hallar información acerca de su abuelo la llevó a elaborar la guía Cómo realizar una búsqueda, con docenas de enlaces.

La base de datos centralizada incluye inicialmente documentos respecto a víctimas mortales, víctimas de desaparición forzada y víctimas de represión durante la Guerra Civil y el franquismo. Actualmente, su característica fundamental es un buscador por nombre, pero se irán ampliando las herramientas de consulta y las posibilidades. Igualmente, trabajamos para armonizar y relacionar los documentos disponibles. Estamos en proceso de integrar en una sola web cientos de fuentes documentales y de iniciativas de memoria histórica muy diversas en tamaño y ubicación geográfica en toda España. Tenemos conjuntos de datos de decenas de miles de documentos, otros de algunos cientos y otros incluso de una veintena. Por ejemplo, hay documentos de investigaciones de historia local y otros de archivos estatales.

La base de datos tiene dos valores añadidos: (1) solo incluye documentos de los que puede citarse la referencia de la investigación —sea un proyecto de alguna institución o de autoría individual— y, siempre que es posible, la referencia del archivo donde se encuentran, y (2) todo es accesible a un clic.

Un proyecto inspirador es SIDBRINT (Sistema de Información Digital sobre las Brigadas Internacionales), la base de datos de la Universidad de Barcelona con información documental de más de 19.000 brigadistas, con más de 1.500 fuentes documentales.

Miembros de la Brigada Internacional en la cocina británica de Albacete, 1936-1937 | Imperial War Museum | Dominio público

Miembros de la Brigada Internacional en la cocina británica de Albacete, 1936-1937 | Imperial War Museum | Dominio público

Iniciativas fragmentadas

Algunas administraciones públicas han tomado iniciativas diversas para dar a conocer la represión franquista. Por ejemplo, Galicia tiene el proyecto nomesevoces.org, por el que, mediante un acuerdo entre las tres universidades públicas y la Consejería de Cultura de la Xunta, en 2006 se puso en marcha la creación de una base de datos de víctimas gallegas de muerte y de represalias. Ahora se puede consultar la lista e incluso descargarse un archivo.

El Gobierno del País Vasco publica también una «lista de personas muertas, fusiladas y/o desaparecidas en Euskadi durante la Guerra Civil y la dictadura franquista» y centraliza toda la actividad en torno al tema con Gogora, Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.

El Gobierno de Navarra va un poco más allá y, mediante su sistema de archivos, ha indexado con nombre y apellido más de 42.000 fichas de combatientes de la Guerra Civil y ha publicado en línea más de 1.500 sentencias inculpatorias y absolutorias del Tribunal de Responsabilidades Políticas, digitalizadas, de modo que pueden descargarse íntegramente. Hay que decir que este tribunal juzgaba según la ley del mismo nombre, dictada en febrero de 1939, «reconociendo la necesidad de reconstrucción espiritual y material de la patria», con el agravante de ser retroactiva desde el 1 de octubre de 1934.

En cuanto a los archivos, solo de militares, hay veintiocho en toda España, y a menudo cada uno conserva documentación de un determinado fragmento de vida: reclutamiento, tropa, mando, afección o desafección según avales, juicio militar, privación de libertad en prisión o campo de concentración, batallón de soldados, batallón disciplinario de soldados trabajadores, batallón disciplinario de soldados trabajadores penados, entre otros.

Del mismo modo, hay archivos de muchos otros tipos: autonómicos, comarcales, municipales, judiciales, eclesiásticos, parroquiales, etc., y en todos ellos existe la posibilidad de encontrar documentos relacionados con la Guerra Civil y el franquismo, que prueben el ingreso en una prisión, en un hospital de sangre, y la muerte por heridas o por accidente o por ejecución tras un consejo de guerra o también de forma extrajudicial.

Sin embargo, no parece existir la voluntad política de preservar la memoria con visión de conjunto. También hay que reconocer el trabajo de los archiveros y archiveras a pesar de la poca dotación de recursos y nos complace mucho que el proyecto cuente con el apoyo de la Asociación de Archiveros y Gestores Documentales de Cataluña.

Uno de los conjuntos de datos que hemos integrado es la lista de reparación jurídica de víctimas del franquismo, con casi 70.000 registros, publicada por el Archivo Nacional de Cataluña (ANC) el pasado mes de julio en formato de datos abiertos. El ANC publicó este fichero con motivo de la aprobación de la Ley 11/2017 de reparación jurídica de las víctimas del franquismo, que declara ilegales los tribunales militares y simbólicamente nulas las sentencias y resoluciones de las causas instruidas por causas políticas. Hacen falta más leyes valientes como esta para promover el acceso a la información de la Guerra Civil y la época franquista en formato reutilizable. A raíz de esta publicación, decenas de personas que han accedido al listado del ANC han descubierto nombres de familiares de los que desconocían que habían sido víctimas de represalias. Aspiramos a que nuestra base de datos tenga también este efecto.


Innovation and Human Rights, con la publicación de esta base de datos, quiere aportar su grano de arena a la verdad, la justicia y la reparación. Si sois investigadores o investigadoras y queréis que publiquemos vuestros datos o deseáis compartir vuestra historia, escribidnos a info@ihr.world.

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Datos para la memoria histórica

Bombardeo aéreo de Barcelona, 1938 | Italian Airforce, Wikimedia Commons | Dominio público

Bombardeo aéreo de Barcelona, 1938 | Italian Airforce, Wikimedia Commons | Dominio público

La transparencia de una organización es una condición indispensable para acceder a la materia prima del periodismo de datos, conjuntos de datos que se ponen a disposición del público y pueden ser reutilizados y publicados sin restricción. Estos datos a menudo contribuyen al acceso al conocimiento o nos remiten a casos de investigación como los recientes Panama Papers. Pero también pueden contribuir a la recuperación de la memoria histórica. Ochenta años después, todavía es muy difícil encontrar información precisa sobre todas las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. Los documentos están dispersos entre multitud de archivos militares y de ámbito muy diverso. La asociación Innovation and Human Rights (IHR) presenta una base de datos para ayudar a las víctimas y a sus descendientes y contribuir a difundir y promover la investigación histórica.

Todo el mundo tiene una historia familiar respecto a la Guerra Civil y los datos lo confirman. Los muertos como resultado de la Guerra Civil se estiman alrededor de medio millón, pero no se conoce su cifra exacta. Se cree que unas 50.000 personas fueron víctimas de la violencia de varias secciones de grupos de izquierdas entre 1936 y 1939; 200.000 habrían muerto en el frente y, según Paul Preston, 200.000 más murieron en manos de los sublevados contra la República y durante la dictadura de Franco entre 1936 y 1975. Además, los muertos por bombardeos fueron 10.000 (más de 2.000 solo en Barcelona), según Hugh Thomas. Aparte están los desaparecidos en las cunetas; son las víctimas de desaparición forzada, en el término que utiliza Naciones Unidas: personas que sufrieron la privación de libertad y a menudo la tortura o ejecución extrajudicial por parte de agentes del Estado o grupos o personas que el Estado apoyaba.

Si los datos de los muertos no son precisos, los datos de las personas que sufrieron represalias aún lo son menos. Hubo 188 campos de concentración en la España franquista —dos de ellos en Barcelona, en Poblenou y en Horta—, como ha documentado Javier Rodrigo, y varios centros de prisioneros. Asimismo, más de 130.000 personas pasaron por los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, agrupaciones de supuestos soldados que, a menudo sin haber cometido delito, eran obligados a trabajar duramente sin garantías, casi gratis, y que recientemente han recibido el nombre de esclavos de Franco.

En su último informe sobre España, de septiembre de 2017, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas, en el que ha participado Innovation and Human Rights, destaca: «Especialmente preocupante resulta constatar que la mayoría de recomendaciones fundamentales para que los familiares de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura puedan investigar la suerte y el paradero de sus seres queridos, tener acceso a la verdad, a la justicia y a reparaciones no han sido plenamente implementadas, y que hasta hoy los familiares están entregados a su propia suerte.»

En la mayoría de los casos, acceder a la información no es fácil. Se alude a la Ley de protección de datos en referencia a personas desaparecidas o que llevan muertas más de 50 años. Por ello desde Innovation and Human Rights (IHR) hemos cursado varias peticiones de acceso a la información pública y tenemos algunos convenios de colaboración en marcha. Una de las bases de datos a las que hemos solicitado acceder es la del Coste Humano de la Guerra Civil del Centro de Historia Contemporánea, de los muertos catalanes, para poder difundir el trabajo que ha llevado a cabo la Generalitat de Catalunya desde hace treinta años en este sentido.

Cuando el juez Baltasar Garzón abrió un controvertido sumario por crímenes contra la humanidad en España, en 2008, las asociaciones de memoria histórica hicieron llegar listas que sumaban más de 114.000 desaparecidos, que luego se ampliaron a 143.000. El Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional los agrupó en una base de datos que el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzosas o Involuntarias reiteradamente reclama al Gobierno que se haga pública. Sin resultados.

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Una visión de conjunto: la base de datos unificada de Innovation and Human Rights

La asociación sin ánimo de lucro Innovation and Human Rights (IHR) presentamos la base de datos centralizada de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. Cuenta con más de 200.000 documentos con nombres y apellidos, y le seguimos añadiendo datos mientras buscamos e investigamos más fuentes de información. La mayoría de documentos nunca habían sido tan accesibles antes. Lo hemos hecho para ayudar a las víctimas y a sus descendientes a encontrar información y para apoyar a personas que aún buscan justicia y reparación, como las de la Mesa de Entidades Memorialistas de Cataluña, con la Comisión de la Dignidad, el Colectivo Republicano del Baix Llobregat, la Asociación Pro-Memoria a los Inmolados por la Libertad en Cataluña, Lo Riu, Memoria de Mallorca, los familiares de desaparecidos impulsores de la creación del Banco de ADN y otros.

Queremos contribuir a difundir y promover la investigación histórica con tratamiento de datos sobre aspectos investigados menos conocidos de todo lo relacionado con la Guerra Civil y el franquismo, con rigor, referencia a documentos y profundidad. Porque, hasta ahora, la mayoría de las historias y los protagonistas de la represión han permanecido ocultos. En parte porque no se les ha reconocido como víctimas por la Ley de amnistía de 1977 o porque no todo el mundo ha tenido la convicción de la Asociación Catalana de Ex-Presos Políticos del Franquismo u otras asociaciones e iniciativas. Queda mucho trabajo por hacer, pese a interesantes documentales como Desde el otro lado del charco, de datecuenta.org, recién estrenado; Un padre (Victor Forniés, 2016), Avi, et trauré d’aquí (Montse Armengou y Ricard Belis, 2014), y El camí d’un protocol (Carles Seuba, 2013).

La base de datos nace de la necesidad de saber qué sucedió con los miembros de nuestra familia, hasta dónde llegó el alcance de la represión y quién concretamente la sufrió; necesidad y derecho a saber que contrastan con la dificultad de acceso y la fragmentación de la información. A Natalia Lemos, de combatientes.es, la dispersión de la documentación en multitud de archivos y la dificultad de hallar información acerca de su abuelo la llevó a elaborar la guía Cómo realizar una búsqueda, con docenas de enlaces.

La base de datos centralizada incluye inicialmente documentos respecto a víctimas mortales, víctimas de desaparición forzada y víctimas de represión durante la Guerra Civil y el franquismo. Actualmente, su característica fundamental es un buscador por nombre, pero se irán ampliando las herramientas de consulta y las posibilidades. Igualmente, trabajamos para armonizar y relacionar los documentos disponibles. Estamos en proceso de integrar en una sola web cientos de fuentes documentales y de iniciativas de memoria histórica muy diversas en tamaño y ubicación geográfica en toda España. Tenemos conjuntos de datos de decenas de miles de documentos, otros de algunos cientos y otros incluso de una veintena. Por ejemplo, hay documentos de investigaciones de historia local y otros de archivos estatales.

La base de datos tiene dos valores añadidos: (1) solo incluye documentos de los que puede citarse la referencia de la investigación —sea un proyecto de alguna institución o de autoría individual— y, siempre que es posible, la referencia del archivo donde se encuentran, y (2) todo es accesible a un clic.

Un proyecto inspirador es SIDBRINT (Sistema de Información Digital sobre las Brigadas Internacionales), la base de datos de la Universidad de Barcelona con información documental de más de 19.000 brigadistas, con más de 1.500 fuentes documentales.

Miembros de la Brigada Internacional en la cocina británica de Albacete, 1936-1937 | Imperial War Museum | Dominio público

Miembros de la Brigada Internacional en la cocina británica de Albacete, 1936-1937 | Imperial War Museum | Dominio público

Iniciativas fragmentadas

Algunas administraciones públicas han tomado iniciativas diversas para dar a conocer la represión franquista. Por ejemplo, Galicia tiene el proyecto nomesevoces.org, por el que, mediante un acuerdo entre las tres universidades públicas y la Consejería de Cultura de la Xunta, en 2006 se puso en marcha la creación de una base de datos de víctimas gallegas de muerte y de represalias. Ahora se puede consultar la lista e incluso descargarse un archivo.

El Gobierno del País Vasco publica también una «lista de personas muertas, fusiladas y/o desaparecidas en Euskadi durante la Guerra Civil y la dictadura franquista» y centraliza toda la actividad en torno al tema con Gogora, Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.

El Gobierno de Navarra va un poco más allá y, mediante su sistema de archivos, ha indexado con nombre y apellido más de 42.000 fichas de combatientes de la Guerra Civil y ha publicado en línea más de 1.500 sentencias inculpatorias y absolutorias del Tribunal de Responsabilidades Políticas, digitalizadas, de modo que pueden descargarse íntegramente. Hay que decir que este tribunal juzgaba según la ley del mismo nombre, dictada en febrero de 1939, «reconociendo la necesidad de reconstrucción espiritual y material de la patria», con el agravante de ser retroactiva desde el 1 de octubre de 1934.

En cuanto a los archivos, solo de militares, hay veintiocho en toda España, y a menudo cada uno conserva documentación de un determinado fragmento de vida: reclutamiento, tropa, mando, afección o desafección según avales, juicio militar, privación de libertad en prisión o campo de concentración, batallón de soldados, batallón disciplinario de soldados trabajadores, batallón disciplinario de soldados trabajadores penados, entre otros.

Del mismo modo, hay archivos de muchos otros tipos: autonómicos, comarcales, municipales, judiciales, eclesiásticos, parroquiales, etc., y en todos ellos existe la posibilidad de encontrar documentos relacionados con la Guerra Civil y el franquismo, que prueben el ingreso en una prisión, en un hospital de sangre, y la muerte por heridas o por accidente o por ejecución tras un consejo de guerra o también de forma extrajudicial.

Sin embargo, no parece existir la voluntad política de preservar la memoria con visión de conjunto. También hay que reconocer el trabajo de los archiveros y archiveras a pesar de la poca dotación de recursos y nos complace mucho que el proyecto cuente con el apoyo de la Asociación de Archiveros y Gestores Documentales de Cataluña.

Uno de los conjuntos de datos que hemos integrado es la lista de reparación jurídica de víctimas del franquismo, con casi 70.000 registros, publicada por el Archivo Nacional de Cataluña (ANC) el pasado mes de julio en formato de datos abiertos. El ANC publicó este fichero con motivo de la aprobación de la Ley 11/2017 de reparación jurídica de las víctimas del franquismo, que declara ilegales los tribunales militares y simbólicamente nulas las sentencias y resoluciones de las causas instruidas por causas políticas. Hacen falta más leyes valientes como esta para promover el acceso a la información de la Guerra Civil y la época franquista en formato reutilizable. A raíz de esta publicación, decenas de personas que han accedido al listado del ANC han descubierto nombres de familiares de los que desconocían que habían sido víctimas de represalias. Aspiramos a que nuestra base de datos tenga también este efecto.


Innovation and Human Rights, con la publicación de esta base de datos, quiere aportar su grano de arena a la verdad, la justicia y la reparación. Si sois investigadores o investigadoras y queréis que publiquemos vuestros datos o deseáis compartir vuestra historia, escribidnos a info@ihr.world.

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Datos de la crisis humanitaria

Refugiats_blog

Una familia yemení caminando por el desierto hacia un campo de acogida establecido cerca de Aden, 11 de enero de 1949. Wikipedia, dominio público.

El inicio de la guerra de Siria ha puesto sobre la agenda mediática europea el tema de la crisis de refugiados. Pero esta solo es la punta del iceberg, el mundo cuenta con muchos más refugiados políticos, a los que habría que añadir los llamados refugiados climáticos, a los que la legislación internacional aún no ampara. Se publican muchas noticias y documentales sobre el tema, pero las cifras y fuentes fiables sobre refugiados siguen siendo confusas. Un buen campo de trabajo para el periodismo de datos. Concha Catalán se aproxima al tema desde esta óptica y da a conocer datos, recursos y proyectos de esta ya no tan nueva disciplina periodística.

Guerra. Bombas. Soldados hostiles. Miedo. Frío. Sueño. Calor. Agotamiento. Muerte a tu alrededor. Angustia. Ansiedad, por ti y por los tuyos: cuesta mucho imaginarse qué ve y qué siente una persona como tú cuando tiene que huir corriendo de su casa, quizás para no volver, solo con lo que puede llevar encima, por riesgo a perder su vida.

El mundo, no solo Europa, vive una crisis humanitaria desde el inicio de la guerra de Siria en 2011. Cinco millones de sirios (uno de cada cuatro) se han sumado a personas de los otros tres países que tienen más de un millón de refugiados en el mundo: Afganistán, con 2,7 millones (uno de cada 12 afganos), Somalia (uno de cada 10) y la República de Sudán del Sur (uno de cada 16), con un millón cada uno. Este último país ha superado el millón en la tercera semana de septiembre y la mayoría de los que huyen son mujeres y niños. Si tuvieras que irte, ¿qué te llevarías?

¿Qué es un refugiado?

Para que un migrante pueda convertirse en refugiado debe solicitar la protección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La persona debe encontrarse fuera de su país de origen «por temores fundados de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política». El ACNUR intenta ayudar también a los apátridas y a las personas desplazadas internamente. La web de Barcelona Ciudad Refugio tiene respuestas a las preguntas más habituales al respecto. Aparte de CCAR/CEAR, ACCEM y otros, hay iniciativas ciudadanas para ayudarles, desde la red BAC hasta un blog de ayuda práctica.

¿Cuántos refugiados hay?

El equivalente a la suma de las poblaciones de España y Rumanía, es decir, 65 millones de personas, se halla en esta situación: se han visto obligados a irse de su entorno habitual para sobrevivir. Alrededor de 40 millones son desplazados internos, es decir, están viviendo en su país pero en campos de refugiados o en ciudades alejadas de allí donde hay conflicto. Unos 21 millones están refugiados en otros países (5 millones son palestinos ayudados por la UNRWA) y 3 millones son solicitantes de asilo y están a la espera de una decisión por parte del país.

La televisión británica Channel 4 calculó que los solicitantes de asilo de Europa en 2015 habían recorrido por lo menos 3.200 millones de kilómetros: solo los solicitantes de asilo y solo en el año 2015. Así crearon el impresionante interactivo Two Billion Miles para experimentar ejemplos de estos viajes. La distancia supera las 250.000 vueltas a la Tierra, o la de ir y volver de la Luna más de 4.000 veces.

Pinche aquí para ver el vídeo

En España, por ejemplo, 6.651 personas solicitaron asilo entre enero y julio de 2016. La mayoría eran de Ucrania (23%), Venezuela (19%) y, solo en tercer lugar, de Siria (17%) [elaboración propia. Fuente].

No resulta sorprendente que los solicitantes fueran tan pocos. En España, solo una de cada 34.522 personas es un refugiado. En los quince años entre 2000 y 2014 se ha reconocido el estatuto de refugiado a poco más de 3.600 personas, según la web donde las Naciones Unidas y el ACNUR publican estadísticas de solicitudes y reconocimientos de estatuto de todos los países [elaboración propia. Fuente].

Si recurrimos a los datos que publica el Ministerio del Interior, veremos que se concedió el derecho de asilo a 384 personas, entre ellos a 122 sirios, y se autorizó a dos menores argelinos a residir en España (Asilo en cifras 2014, publicado en septiembre de 2015, últimos datos disponibles). No hay datos oficiales del número de refugiados en el Estado porque no se realiza el seguimiento de ellos, nos informa el ACNUR.

La vergüenza es más acuciante si recordamos que, hace décadas, durante tres semanas de 1939, después de la Guerra Civil, hubo más de 465.000 españoles cruzando la frontera francesa y convirtiéndose en refugiados.

La comparación con Alemania es agobiante. Ahí, uno de cada 280 habitantes es refugiado y en 2015 se aceptaron más de 138.000 nuevos: 97.000 eran de Siria, pero también había 10.000 de Irak y 9.000 de Eritrea. Así, no resulta sorprendente que en 2016 Alemania lleve 435.000 solicitudes de asilo, el 42% de Siria. También en el entorno europeo, en Francia hay un refugiado por cada 341 habitantes y el año pasado concedió el estatuto a más de 21.000. Lucify ha realizado una visualización interactiva del flujo hacia Europa con los datos de procedencia y destino de solicitudes de asilo. En algunos casos, se solicita asilo por persecución religiosa, como analiza The Exodus Project.

En estos momentos, el país con un mayor número de refugiados por habitante es el Líbano, con uno por cada cinco; seguido de Jordania, con uno por cada once, y Turquía, con uno por cada 31. La mayor parte de ellos viene de Siria.

Estos tres países son, también, los que acogen a más refugiados en todo el mundo: 2,5 millones Turquía y más de un millón Pakistán y el Líbano.

País de acogida1 refugiado / __ habitantesNúmero de refugiadosPaís de origenRefugiados totales
Turquía312.503.549Siria2.539.156
Pakistán1211.560.592Afganistán1.560.592
Líbano51.062.690Siria1.069.924
Irán81951.142Afganistán979.410
Etiopía135281.508Sudán del Sur735.474
Jordania11628.223Siria663.294

Hay varios proyectos de periodismo de datos que han querido explicar las migraciones generadas a consecuencia de conflictos bélicos. Sin duda, el proyecto en línea más ambicioso y efectivo es The Refugee Project, un mapa interactivo que registra movimientos de refugiados en todo el mundo desde 1975, con historias que aportan contexto. Hay que tener en cuenta que utiliza solo los datos de personas a las que se ha concedido el estatuto de refugiado. Es decir, hay mucha más gente.

refugeeproject

Una captura de pantalla de The Refugee Project ©.

¿La guerra en Siria agrava la crisis humanitaria?

Este es el punto de vista que se está transmitiendo desde los estamentos políticos y los medios de comunicación. Itziar Ruiz Giménez, doctora en Relaciones Internacionales y ex presidenta de la sección española de Amnistía Internacional, explica que debería irse más allá de este discurso y valorar tres grandes negocios que se están beneficiando de esta crisis: el negocio de la seguridad en defensa de las fronteras, el negocio de las rutas ilegales de migración en Europa y el interés de las élites de que haya gente sin derechos.

En 2011, había 20 millones de personas en Siria. Los refugiados no llegaban a 20.000 y la mitad de estos se hallaban en Alemania. En 2015 ya hay 4,9 millones de refugiados, de los cuales 2,5 millones se han desplazado a Turquía, un millón al Líbano y más de 600.000 a Jordania. Una de cada cuatro personas en Siria se ha convertido en un refugiado. ¿Cómo ha cambiado el país desde entonces?

Ahora, 13,5 millones de sirios requieren ayuda humanitaria, según la ONU. De ellos, hay 7,6 millones de desplazados internos, 4,8 millones de refugiados fuera del país y 1 millón ha solicitado asilo. El 15 de septiembre, Amnistía Internacional ha denunciado que en medio del desierto, en la frontera entre Siria y Jordania, hay 75.000 refugiados atrapados en situación de emergencia. Calificaron el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía de «golpe histórico a los derechos humanos» e investigan abusos contra los refugiados por retornos forzados.

An_Aerial_View_of_the_Za'atri_Refugee_Camp

Campo de refugiados de Zaatari para los refugiados sirios en Jordania, sólo contiene una población de 80.000 personas de los 1,3 millones que hay en el país, 18 de julio de 2013. Wikipedia, dominio público.

¿Dónde están los refugiados?

Existen campos de refugiados que gestionan la ONU, la Cruz Roja y también ONG, pero mucha gente busca otros tipos de vivienda. Hemos tenido acceso a la información de los campos gestionados por la ONU, y los campos de los países donde llegan los sirios no son los más llenos.

KeniaDadaab263.036
EtiopíaDollo Ado214.896
UgandaAdjumani173.650
KeniaKakuma161.725
SudánWhite Nile Wilayat97.505
ArgeliaTindouf Wilayat90.000
JordaniaZataari79.074

Mientras que estos son los datos del ACNUR, Reuters publica que Kenia reclama más fondos de la ONU para poder repatriar a 300.000 somalíes que viven en Dadaab, tras varios anuncios de cierre el pasado verano [en realidad Dadaab son cinco campos de refugiados reunidos en uno]. Merece la pena destacar que utilizamos los datos oficiales, pero no podemos obviar que las cifras reales de migrantes son muy superiores y muy difíciles de precisar.

El ACNUR no proporciona datos de superficie de los campos, pero un intento de medir Kakuma, el cuarto más grande, da alrededor de 9 km2: poco más de la extensión de todo el Eixample [con Google Earth Pro].

Ahogarse intentando llegar a Europa

Hay quien mira el mar Mediterráneo y llora pensando en todos los migrantes que han muerto intentando cruzarlo. En 2013, periodistas de quince países se unieron para crear una base de datos de migrantes desaparecidos en el Mediterráneo.

The Migrants Files contó más de 30.000 muertos desde el año 2000 y se interrumpió el pasado junio por falta de fondos. El esfuerzo, con la participación de El Confidencial, mereció varios premios internacionales.

Los datos y los proyectos periodísticos ayudan a poner la dura situación de los refugiados en contexto. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de la ONU, también actualiza datos de los inmigrantes desaparecidos en el mundo. Un millón de personas llegaron por mar a Grecia, Italia y España en 2015, y 300.000 en lo que va de 2016, según la OIM. Hasta el 21 de septiembre, habían muerto 4.369 en 2016. De ellos, 3.213, más del 70%, ahogados en el Mediterráneo. Barcelona ha instalado un contador de la vergüenza que registra esta cifra. Otros han decidido intervenir en el asunto, como Òscar Camps, socorrista que montó la ONG Proactiva Openarms (también en Twitter) en Badalona, que se ha convertido en un referente de ayuda práctica a los refugiados. En octubre difundirán el documental Astral explicando su experiencia.

Los niños

Los menores son los más perjudicados por la crisis humanitaria. La fotografía del niño ahogado Aylan Kurdi el 2 de septiembre de 2015 hizo que aumentara la percepción de la crisis en el mundo occidental, pero poco ha cambiado desde entonces. Más de la mitad de los refugiados sirios son niños. Se estima que mueren treinta niños cada mes en su huida para vivir dignamente. Además, casi 200.000 menores han llegado solos a Europa desde 2008 para pedir asilo. Algunos son huérfanos o se han separado de sus familias durante el tránsito. Unos 10.000 niños han desaparecido a lo largo de este tiempo y así lo denuncia una iniciativa que solicita medidas concretas de los estados miembros de la Unión Europea y firmas de adhesión. ¿Qué significa crecer como un refugiado? ¿Y qué hace, por ejemplo, Mercy Corps para protegerlos?

Tecnología

La posibilidad de los refugiados de conectarse con sus familias es fundamental una vez llegan a un lugar seguro. Por ello, han nacido plataformas como Refunite, que pone en contacto a personas por Facebook y móvil. Hay medio millón de personas registradas. También existen otras aplicaciones para ayudar.

El objetivo de este artículo es dar a conocer datos y recursos. Para soluciones, nos remitimos a las ocho que propone Amnistía Internacional. Si, cuando acabéis de leerlo, elegís una organización para aportar vuestra ayuda, habremos aportado un granito de arena para acabar con la vergüenza.

Canales de YouTube de información: Amnesty International, ACNUR, Human Rights Watch, OIM

* Los datos que comparan número de refugiados y población del país de origen o de acogida son de 2015 del ACNUR y la ONU, y se han extraído del proyecto The Refugee Project. Los utilizados para elaborar otras informaciones propias provienen de las estadísticas de población del ACNUR y del centro de prensa en línea y presencial, de septiembre de 2016.